Vampirismo

El vampirismo, tan viejo como el mundo

El vampirismo, tan viejo como el mundo

El vampirismo se manifestó muy temprano en la historia, lo que no es sorprendente si se piensa en las poderosas virtudes atribuidas habitualmente a la sangre y el temor a la cólera de los difuntos, que se trata de apaciguar mediante ofrendas. Por otra parte, la perfecta conservación de algunos cadáveres contribuyó al desarrollo del mito.

Lilith, demonio de la nocheEl panteón asirio posee varios demonios chupadores de sangre, entre ellos la maléfica Lilith. Los griegos hablan de las sombras de la casa de Hades, dios de los Infiernos, y los romanos tienen a Lamia, la vampiro maligna que vampiriza a sus víctimas y devora los fetos.

El vampirismo, tan viejo como el mundoEn el siglo XI se encuentra la primera mención oficial del vampirismo en Occidente, después de lo cual el tema tiene un desarrollo prodigioso. Así, en el siglo XII, en Inglaterra, se reconoce que estas criaturas son tan numerosas que hay que quemarlas para apaciguar el clamor popular. En Hungría, la “condesa sangrienta”, Elisabeth Bathory (1560-1614), habría mandado asesinar centenares de mujeres jóvenes para beber su sangre y bañarse en ella a fin de preservar su célebre belleza de los estragos del tiempo.

A partir de 1730, un extraño fenómeno, iniciado en Grecia, se extiende por toda Europa central: se profanan tumbas en serie. Los cadáveres, sospechosos de ser vampiros, son desenterrados, sus corazones atravesados por una estaca y sus cuerpos quemados. El ejército debe intervenir. Varias obras tratan este tema, entre ellas, una muy crítica, del religioso benedictino francés Dom Augustin Calmet. La mezcla de pasión y miedo es tal que Voltaire escribe en su Diccionario filosófico (1764): “No se escuchó hablar más que de vampiros de 1730 a 1735″.

Desde fines del siglo XIX, con la aparición de la novela Drácula, de Bram Stoker, el mito del vampiro se arraigó en la imaginación popular. La figura y el nombre de un antiguo y cruel jefe guerrero de los Balcanes vuelven a rondar las mentes: el príncipe Vlad Drăculea.

Drácula o Nosferatu: el vampiro sediento de sangreAún hoy, alimentado por un cine prolífico en películas de horror, el mito fascina y marca, de tiempo en tiempo, la personalidad de asesinos sanguinarios como Peter Kürten (apodado “el Vampiro de Düsseldorf”), Vlado Makaric, Kuno Hoffman, o la de los miembros de extrañas sectas llamadas “vampíricas”.

El vampirismo, tan viejo como el mundoY es que la muerte y la sangre juegan un papel primordial en la imaginación de los hombres, luego no hay que sorprenderse del éxito que encuentra el tema del vampiro, muerto-vivo que vive eternamente chupando la sangre de sus víctimas. Por medio de la horrible criatura, se aborda también el sueño, aunque alterado, de una existencia infinita.

El conde Drácula
“Su nariz aguileña le daba verdaderamente un perfil de águila; tenía la frente alta, abombada, los cabellos escasos en las sienes pero abundantes en el resto de la cabeza; las cejas enmarañadas casi se juntaban sobre la nariz, y eran tan largas y tupidas que daban la impresión de rizarse. La boca, o al menos lo que yo veía bajo el enorme bigote, tenía una expresión cruel, y los dientes, resplandecientes de blancura, eran especialmente puntiagudos; sobresalían de los labios de un rojo intenso que revelaba una vitalidad extraordinaria para un hombre de esa edad. Sin embargo, las orejas eran pálidas y terminadas en punta; el mentón, ancho, también revelaba fuerza, y las mejillas, aunque huecas, eran firmes. Una palidez sorprendente era la impresión que daba esa cara”. (Bram Stoker, Drácula)

Una ficción…
Drácula relata el dramático enfrentamiento entre un grupo de personas, lideradas por el profesor Van Helsing, médico versado en las ciencias ocultas, y el despiadado vampiro de Transilvania, el conde Drácula.

La tradición vampírica ya se encuentra sólidamente establecida cuando se publica la novela en 1897: en la época romántica, Byron, Giovanni, Polidori evocaron a estos muertos que abandonan sus tumbas para atormentar a los vivos. Sin embargo, el origen de los vampiros se remonta aún más lejos: a las harpías de la Antigüedad conocidas por raptar hombres que jamás volvían a aparecer, a los monstruos sedientos de sangre de las leyendas medievales rusas, alemanas o rumanas. Lo novedoso de la novela de Stoker reside en su aspecto sexual, tanto en sus apetitos sádicos como mórbidos. También se encuentra en un cierto número de procedimientos que el autor, apasionado por la magia, imagina para espantar a los vampiros: la utilización del ajo o de la cruz y el hecho de que los vampiros puedan entrar en una casa sin haber sido invitados, invenciones varias veces retomadas de ahí en adelante en la literatura y el cine.

Abraham Stoker. Clontarf (Irlanda), 8 noviembre 1847 - Londres, 20 abril 1912Drácula, tal como lo describe Bram Stoker, es ante todo un personaje de ficción. No obstante, el escritor se inspiró, para crearlo, en un hombre que existió realmente, el siniestro Vlad, apodado Tepes, “el Empalador”.

…inspirada en la realidad
Símbolo de la Orden del DragónEn el siglo XV, uno de los príncipes de Valaquia, provincia bajo dominación turca, ubicada entre los Alpes de Transilvania y el Danubio, es conocido con el nombre de Vlad Dracul, este último término significa dragón, el emblema del rey. Cuando su hijo Vlad III, nacido en 1431, lo sucede a la edad de veinticinco años, recibe el título de Drăculea, es decir, hijo del dragón.

Desde su infancia, Vlad Tepes es confrontado con la violencia. Ve a su padre asesinado y su hermano mayor enterrado vivo. Él mismo es retenido varios años en una fortaleza como rehén por los turcos. En efecto, el Imperio Otomano se encuentra entonces en el apogeo de su poderío y se extiende hasta las fronteras de Hungría.

Vlad Tepes
Vlad Țepeș (pintura en acuarela, Alemania, s. XVI) Vlad Tepes, a pesar de su sombría personalidad, es aún considerado por muchos rumanos como un héroe nacional por haber intentado liberar las provincias rumanas de Valaquia, Moldavia y Transilvania del dominio del invasor turco. Él es uno de los jefes guerreros más temido por las tropas de ocupación del sultán Mehmed el Conquistador. Sin embargo, en 1462, es vencido y debe refugiarse en Hungría, donde es nuevamente tomado prisionero por razones políticas hasta 1473.

O Vlad el Empalador
Busto de Vlad el EmpaladorEl empalamiento, en una estaca de madera o hierro, es su método favorito para deshacerse de los prisioneros turcos o de sus opositores -de ahí su sobrenombre-.

Grabado alemán en madera (1499)En el siglo XV, su crueldad es conocida y un grabado alemán de 1499 lo muestra festejando en medio de los cadáveres empalados. Se estima entre 50.000 y 100.000 el número de sus víctimas empaladas, quemadas o incluso desolladas vivas durante su corto reinado. Como sutil refinamiento, el príncipe a menudo manda engrasar o arromar la punta de las estacas para prolongar la agonía del ejecutado.

Su sadismo no conoce límites: crónicas locales cuentan que para castigar a unos emisarios turcos que no se descubrieron en su presencia, ordena que se les clave el fez (sombrero) en el cráneo. En otra ocasión, manda reunir a una gran cantidad de pobres y minusválidos en una amplia sala cerrada bajo el pretexto de invitarlos a un banquete y ordena prenderle fuego. No obstante, hoy día esta anécdota es considerada por muchos rumanos como diferente. Según ellos los invitados al festín fueron bandidos de la zona, no pobres y enfermos. Fue cuando la población se quejaba de los continuos robos que sufrían por parte de ladrones y asaltantes en sus territorios, además de los pobres, que según Vlad no aportaban al país. Para erradicar esto, organizó un festín en una casa de las afueras de la ciudad, al cual se invitó a pobres, ladrones, tullidos, leprosos, enfermos y pordioseros, y las grandes viandas y el vino estaban por doquier. Cuando ya todos estaban bien servidos de comida y borrachos de vino, Vlad se presentó con su guardia en la casa y preguntó a todos los allí reunidos si querían una vida sin privaciones ni preocupaciones y que todos los días se dieran festines como aquel, a lo que los mendigos y demás personas respondieron que sí y que había sido el mejor día de sus vidas. Vlad mandó a sus soldados que cerraran todas las puertas de la casa y prendieran fuego sobre ella. Nadie quedó con vida. Eliminó la pobreza acabando con los pobres. Esto se fue repitiendo con todos los mendigos en cada comarca de su principado. Llegaron a morir 3.600 según algunas fuentes. ¿Ocurrió realmente así? ¿Qué versión es la buena? Quién sabe.

De vuelta en 1476 en el trono de Valaquia, Vlad Drăculea es asesinado dos meses después sin que se sepa exactamente quién organizó su caída: rivales locales o turcos. Es decapitado y su cabeza ensartada en la punta de una estaca. A principios del siglo XX, su presunta tumba es abierta y, para sorpresa general, se encuentra vacía. Así, la leyenda se reúne con el personaje mítico creado por Bram Stoker.

Algunas anécdotas y leyendas sobre él
-Un comerciante venido de fuera se presentó en su castillo para denunciar que le habían robado una bolsa de monedas de oro. Vlad le dijo que volviera al día siguiente. Cuando el mercader retornó, los ladrones y todos los miembros de sus familias estaban empalados en el patio del castillo. Frente a ellos, Vlad en su trono y la bolsa robada. Entonces le pidió al comerciante que contara las monedas de la bolsa, para comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado extranjero las contó con cuidado y musitó finalmente: “Sobra una”. Vlad le respondió: “Id con Dios, comerciante, tu honradez te ha salvado. Si hubieras intentado quedártela, habría ordenado que tu destino fuera el mismo que el de tus ladrones”.

-Vlad tuvo muchas amantes a lo largo de su vida, probablemente debido al hecho de que le duraban muy poco. Es imaginable el porqué. Un día, una de ellas le dijo que estaba embarazada de él. Vlad le envió una matrona para que la examinase y cuando ésta le dijo que no había tal embarazo le rajó literalmente el vientre a su amante, gritando que quería ver el fruto de sus entrañas. (Castigó duramente el adulterio y no dudó en empalar a todas aquellas mujeres que fueran acusadas de ello.)

-Vlad se encontró con un hombre trabajando en el campo que parecía falto de mujer por el aspecto de sus ropas. Al preguntarle si no estaba casado éste le dijo que sí. Vlad hizo traer a la mujer y le preguntó qué hacía en sus días, y aquella le dijo que lavar, hacer el pan y coser. Señalando a las ropas de su marido, Vlad no le creyó y decidió empalarla a pesar de que el marido afirmaba estar satisfecho con ella. Luego obligó a otra mujer a casarse con este hombre no sin antes amenazarla con el mismo destino si no cuidaba bien del campesino.

-Cuando Vlad fue de visita a un pueblo de Valaquia, vio cómo dos monjes le pedían limosna. El príncipe les preguntó que por qué pedían limosna si podían vivir sin penurias colaborando en cualquier iglesia, y estos le respondieron que mendigando podrían saber si iban a entrar o no en el reino de los cielos, a lo que Vlad sin más miramientos les mandó empalar y les dijo que así sus dudas quedarían resueltas de inmediato.

-En una fuente de la plaza de la capital de Valaquia puso una copa de oro para que todo el mundo pudiese beber en ella, pero aquel que la robara se sometería a la justicia del príncipe. Durante los años de su reinado nadie osó robar dicha copa.

Y es que, además del empalamiento, otros métodos de tortura usados por el príncipe eran: la amputación de miembros, nariz y orejas, la extracción de ojos con ganchos, el estrangulamiento, la hoguera, la castración, el desollamiento, la exposición a los elementos o a fieras salvajes, la parrilla y la lenta destrucción de pechos y genitales, especialmente de las mujeres.

-Unas caravanas de comerciantes alemanes en su ruta desde Serbia hasta Hungría no pararon en Valaquia a comerciar con Vlad. Éste, al enterarse de la falta de respeto hacia él y su pueblo, mandó capturar las caravanas y asesinar a los seiscientos comerciantes que las componían exceptuando a dos; a uno de ellos le sacó los ojos y al otro le cortó la lengua y los hizo volver con las cabezas de los comerciantes a Serbia.

Sin embargo, los historiadores que definen a Vlad III el Empalador como un héroe nacional destacan que, en aquel tiempo y lugar, el ejercicio del terror total era la única manera de mantener a raya a las fuerzas abrumadoramente superiores que, desde uno y otro lado, se disputaban las puertas de Europa y de Asia. Desde esta perspectiva, Vlad Tepes habría sido simplemente un hombre de su tiempo, con la moral de su tiempo e incluso dotado de un sentido de la justicia y el patriotismo poco usual para una época tan convulsa, quien hizo estrictamente lo necesario para acobardar a los masivos ejércitos extranjeros y a los desestabilizadores del interior.

Javier Lozano

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