Para Occidente fue el ‘muro de la vergüenza’. Para el Este, su barrera contra el fascismo. Su caída el 9 de noviembre de 1989, veintiocho años después de su construcción, fue el comienzo del fin de los regímenes comunistas en Europa Oriental.
Para Occidente fue el ‘muro de la vergüenza’. Para el Este, su barrera contra el fascismo. Su caída el 9 de noviembre de 1989, veintiocho años después de su construcción, fue el comienzo del fin de los regímenes comunistas en Europa Oriental.
Los fascismos se sienten poseedores de nuevos principios filosóficos y barren con todas las libertades civiles y políticas estableciendo un poder superior a los individuos, concretado en un Estado dominador y absorbente. Conciben la política como un misterio, por encima del hombre corriente, apto para élites, por su inspiración o genio patriótico.