En la primavera de 1990, Bélgica marcó un hito en los anales de la ufología cuando su gobierno se convirtió en el primero en desarrollar una investigación pública sobre el fenómeno OVNI. Además de una difusión de datos sin precedentes acerca de un episodio en concreto, el gobierno dio otro paso inaudito: cooperó con un equipo privado de ufólogos…
Aunque Granger Taylor no terminó la enseñanza primaria, la gente que le conocía insistía en que no se trataba del típico ignorante. Algunos incluso lo calificaban de genio, un joven mecánico con tanta destreza e inteligencia innata que podía resucitar viejos tractores largo tiempo olvidados o devolver un automóvil de treinta años al esplendor del escaparate.