Nos rodea el reino de lo raro y lo sobrecogedor, que los ojos del hombre no pueden ver y nuestra inteligencia es incapaz de comprender. Los misterios abundan. Misterios de apariencia fuera de lo corriente, misterios de fuerzas fenomenales o de extrañas criaturas nos recuerdan de manera constante que realmente no sabemos todo aquello que creemos saber.
Pocos viajes extraterrestres han sido narrados con tan extraordinario detalle como los supuestamente experimentados por una mujer de New England llamada Betty Andreasson. Casi por completo reprimidos durante años, los recuerdos de los viajes cósmicos de Andreasson salieron a la luz a través de unas sesiones de hipnosis en 1977 y 1980.
Aunque Granger Taylor no terminó la enseñanza primaria, la gente que le conocía insistía en que no se trataba del típico ignorante. Algunos incluso lo calificaban de genio, un joven mecánico con tanta destreza e inteligencia innata que podía resucitar viejos tractores largo tiempo olvidados o devolver un automóvil de treinta años al esplendor del escaparate.