La “actitud científica” no es una actitud espontánea. El “modo de ver” el mundo del científico no coincide con el modo de ver vulgar o corriente (incluso del mismo científico). La mesa sobre la que reposa un libro cualquiera parece dura, sólida y compacta: no hay manera de verla o sentirla de otro modo; pero la ciencia la “ve” muy diferentemente.


















