La Torre de Babel

La Torre de Babel

La Torre de Babel (una osadía que fue castigada)

Todo comenzó hace muchos milenios, después de que ocurriera el Diluvio Universal, pues quienes construyeron esa histórica torre fueron precisamente los descendientes del patriarca Noé, el venerable padre de Sem (de quien proceden los semitas), de Cam (padre de los etíopes y egipcios) y de Jafet (tronco de los pueblos del Asia Menor y de las islas del Mediterráneo). Y esos descendientes, al comenzar a levantar esa torre que pensaban elevarla hasta el cielo, no sólo se crearon un serio problema sino que lo proyectaron a las futuras generaciones.

El relato del Antiguo Testamento
En la Biblia (Génesis: XI) se expresa que en aquellos remotos tiempos se hablaba en la Tierra una sola lengua, y que los hombres, al desplazarse hacia el oriente, encontraron una llanura y allí se establecieron, diciéndose unos a los otros:

“–¡Vamos! Hagamos ladrillos y cozámoslos bien.
Y sirvióles el ladrillo de piedra, y el betún les sirvió de argamasa”.

(Grabado de Gustavo Doré) Dramática representación del momento en que Jehová confunde las lenguas durante la construcción de la torrePero después se pusieron de acuerdo para construir una ciudad y una torre, cuya cúspide llegara al cielo. Y empezaron con la titánica tarea. Pero cuando Jehová (nombre con que se designa a Dios en la lengua hebrea) descendió y vio la ciudad y la torre aún no terminada, confundió las lenguas de los hombres y los dispersó sobre la faz de la tierra.

“Por tanto -sigue diciendo el Génesis-, se le dio el nombre de Babel”. En efecto, Babel es una palabra que proviene del hebreo y significa confusión.

Interpretación según las épocas
Dibujo reproducido de un grabado del siglo XVIILa moraleja es clara: el Señor castigó a los hombres por haber tenido estos la osadía de querer construir una torre que llegase al cielo.

Por siglos el tema sirvió como advertencia para que el ser humano contuviese su ambición y su orgullo; sin embargo, en el Renacimiento (siglo XV) más que la cólera divina se tuvo en cuenta la inventiva de aquellos hombres y su intrepidez para realizar empresa semejante.

Hoy día, los soñados viajes interplanetarios, ¿no son, por ventura, una singular y elevadísima torre de Babel cuya “cúspide” ya ha atravesado con largueza la atmósfera de nuestros anhelos para posiblemente internarnos audazmente en el espacio sideral?

La torre que Herodoto dice que vio
“Padre de la Historia” lo bautizó el romano Cicerón al griego Herodoto (siglo V antes de J.C.); por lo tanto, sus referencias deben ser tenidas por ciertas. Pues bien, Herodoto, quien, en sus largos y numerosos viajes recogió datos, anécdotas y leyendas de los lugares que visitara, entre ellos Babilonia, dice lo siguiente: “Se había construido una gran torre en medio del templo, de un estadio de largo (el estadio tiene 125 pies geométricos) por otro tanto de ancho, y sobre esta descansaba otra, y una tercera sobre esta y así sucesivamente hasta sumar ocho torres superpuestas, las que podían escalarse merced a una escalera en forma de espiral construida en la parte de afuera. Aproximadamente en la parte media había asientos para que descansasen quienes emprendían la ascensión. Dentro de la torre superior había un templo…”

Esto es lo que vio Herodoto hacia el año 460 antes de J.C. en Babilonia; pero, ¿era la torre de Babel o un zigurat?

¿Qué era un zigurat? Babilonia, la más célebre de las ciudades de la antigua Mesopotamia, levantada a orillas del Éufrates, tenía, como otras ciudades, un edificio llamado zigurat, que era una torre de pisos cada vez más estrechos, con terrazas escalonadas y grandes escaleras exteriores. Los pisos solían ser de diferentes colores, y el último estaba destinado al culto. Herodoto dice que “valiéndose, en vez de argamasa, de cierto betún caliente, iban ligando la pared de 30 en 30 filas de ladrillos”. ¿Fue uno de esos templos y no la torre de Babel lo que vio Herodoto? Es posible.

Intervienen los investigadores
Se asegura que Alejandro Magno (siglo IV antes de J.C.) descubrió las ruinas de la torre de Babel cuando inició sus campañas de conquista, y que ordenó que millares de obreros la reconstruyeran. Lo cierto es que Alejandro murió en el año 323 antes de nuestra era y la reconstrucción aludida no se conoce.

Pasó el tiempo, y se llegó al siglo XIX, época en que los ingleses comenzaron a buscar la histórica torre en el sur de la Mesopotamia. Los primeros excavadores hallaron unas ruinas y algunos caracteres cuneiformes. Años después (entre 1920 y 1930) se logró desenterrar en el Irak la ciudad de Ur, y las investigaciones progresaron.

Allí, en Ur -población de la antigua Caldea-, había nacido el patriarca hebreo Abraham, padre del pueblo judío, por lo que se supone que la ciudad había sido fundada hacia el año 2450 antes de nuestra era. La verdad es que su descubrimiento demostró que los antiguos relatos sobre Babilonia eran ciertos.

La piqueta de los excavadores, dirigidos por expertos arqueólogos, comenzó a desenterrar los secretos del antiguo imperio, y en la aldea de Hilleh se hallaron los cimientos de una torre gigantesca construida con ladrillos cocidos (como decía el Génesis). Pero además había referencias sobre los cautivos judíos que lo habían construido, por lo que se tuvo la evidencia de que era la famosa torre de Babel.

La confusión de lenguas
Grabado antiguo que ilustra la forma cómo se edificaba la histórica Torre de BabelBabilonia era un lugar desbordante de vida, de actividad, de prosperidad, de comercio, de arte y de culto. Llegaban a ella caravanas de los lugares más distantes de Oriente, y había alfareros, cesteros, cinceladores, exorcistas y adivinos de todas las razas, descendientes algunos de los primitivos habitantes, y otros de esclavos, deportados o comerciantes.

En Babilonia, pues, se hablaban multitud de lenguas y dialectos. ¿Cómo no iba a ser, entonces, la ciudad de la confusión, del desorden y del barullo?

Pintura al óleo sobre madera de Pieter Brueghel el Viejo, fechada en 1563Existe también otra teoría. Parece ser que los hebreos cautivos confundieron el verdadero nombre de Babilonia (Bab-ili, que significa “puerta de Dios”) con otro (con la palabra hebrea balal, que quiere decir confusión). Sea como fuere, la torre de Babel ha inspirado a grandes artistas y a modestos artesanos. Aquellos, como Brueghel el Viejo, nos han legado pinturas de magnífica factura, y estos, dibujos en paredes y muros de iglesias. Pero tanto unos como los otros, impresionados por la cautivante historia de la torre de Babel.

Raúl Hdez. | Colaborador

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