El muro de Berlín

El muro de Berlín fue la división física que existió entre el Este y el Oeste de Berlín desde 1961 hasta 1989. Con el final de la II Guerra Mundial en 1945 Berlín fue ocupada por los soviéticos; dicho territorio fue declarado como parte de la República del Este de Alemania en 1949.

El muro de BerlínPoco después la ciudad en sí misma fue dividida entre el Este y el Oeste. El Oeste pasó a ser de la República Federal Alemana (RFA) y custodiado por las fuerzas de Reino Unido, Francia y Estados Unidos mientras que el Este, de la República Democrática Alemana (RDA), fue ocupado por las fuerzas de la Unión Soviética.

El 13 de agosto de 1961, las autoridades soviéticas y de Alemania Oriental decidieron aislar la parte oriental de Berlín para detener el éxodo de ciudadanos hacia Occidente y ordenaron la colocación de las primeras alambradas. La construcción del muro comenzó unos días después, el 18 de agosto. Para entonces, muchos habían huido ya, y muchos otros siguieron intentándolo a pesar de la mole de hormigón. Alrededor de 250 personas pagaron con la vida su “osadía” de querer pasar al otro lado. Para Occidente fue el “muro de la vergüenza”. Para el Este, su barrera contra el fascismo. Su caída el 9 de noviembre de 1989, veintiocho años después de su construcción, fue el comienzo del fin de los regímenes comunistas en Europa Oriental.

Y es que en 1989, el muro de Berlín se convirtió en algo irrelevante, después del permiso que Hungría concedió a los alemanes del este para dejarlos pasar por su país, atravesar Austria y así llegar a la RFA. En noviembre del mismo año, cuando las noticias decían que no habría más restricciones para viajar o trasladarse de un lugar a otro, los ciudadanos comenzaron a demoler el muro sin ningún tipo de interferencia por parte de oficiales del gobierno. El Este alemán participó también en la destrucción del muro y se unió junto al Oeste en 1990 como una sola Nación.

Durante el tiempo que permaneció en pie, el deseo de libertad fue para muchos más grande que la altura del muro. 75.000 personas fueron arrestadas por intentar escapar, doscientas resultaron heridas de bala y alrededor de 250 fueron asesinadas en silencio muchas veces (hay quien habla de 800). Además, miles de ciudadanos fueron juzgados por ayudar a otros en su huida.

El primero en formar parte de la lista negra fue Günther Liltin, de veinticuatro años, que fue abatido a tiros cuando trataba de cruzar nadando el río Spree.

Sin embargo, fueron muchos los que lo lograron. Más de 40.000 personas alcanzaron la libertad. En los últimos años la cifra se disparó. En el verano de 1989 se produjo el mayor éxodo de alemanes orientales hacia la República Federal desde la construcción del muro. Muchos huían aprovechando las vacaciones estivales. Como ya se ha mencionado, desde Hungría, vía Austria, lograban salir de aquel infierno comunista.

Otros tuvieron menos fortuna. Las imágenes del joven Peter Fechter agonizando tras ser alcanzado por los disparos de la policía impresionaron al mundo occidental. Otro caso significativo fue el de Klaus Brüske, que herido por una bala, aguantó al volante de su furgoneta hasta llegar al otro lado del Muro para poder salvar así a sus compañeros.

El vopo (policía de fronteras) Conrad Schumann, de 19 años, considerado un soldado leal al régimen comunista, fue uno de los primeros en huir a las pocas horas de que se levantara el muro. Quince vopos murieron durante estos veintiocho años. Uno de ellos fue abatido por los soldados occidentales que evitaron de esta manera el asesinato de un joven de 15 años que intentaba huir de aquella podredumbre.

Los berlineses agudizaron su ingenio para intentar escapar: un hombre cruzó el mar Báltico con un minisubmarino y consiguió llegar a Dinamarca; un vehículo Isseta fue empleado en dieciocho ocasiones para transportar a fugitivos que se escondían en el hueco de la calefacción y en la batería; otro coche consiguió pasar por debajo de la barrera fronteriza gracias a su pequeño tamaño; una familia utilizó un cable tendido sobre el muro por el que se deslizaron y algunos consiguieron huir subidos hasta en un globo aerostático casero. Incluso una cadena de televisión norteamericana financió -a cambio de la exclusiva- la espectacular fuga de veintinueve personas bajo tierra. La última víctima fue Chris Geoffrey, que falleció nueve meses antes del derribo.

Los berlineses que conseguían llegar a la RFA tuvieron siempre una excelente acogida por parte de sus paisanos occidentales y el Gobierno Occidental les dio todo tipo de facilidades para poder asentarse y labrarse un futuro. Los medios de comunicación también contribuyeron creando un clima favorable a la integración.

En la construcción del Muro trabajaron más de 50.000 obreros, que ejecutaron los planos del soldado Hagen Koch. “En aquel momento estaba convencido al 300 por cien de que éramos los buenos y que queríamos la paz”, aseguró Koch tras la caída del muro, quien tenía 21 años cuando Honecker lo reclutó. No obstante, el pueblo germano oriental no se quedó callado cuando vio aquel cálido domingo de agosto que quedaba cercado en su propio destino. Ese 13 de agosto la Stasi (policía política de la RDA) registró veinte concentraciones y protestas, de entre veinticinco y seiscientas personas. Y solo en las tres semanas posteriores seis mil personas fueron detenidas por manifestarse o intentar huir.

La República Democrática Alemana tuvo que aplicar mano de hierro para contener a sus ciudadanos, que incluso con el Muro seguían intentando escapar de aquella miseria ideológica. Así, más de 75.000 personas fueron encarceladas por intentar traspasar la que cínicamente llamaban “barrera de protección antifascista”. En los veintiocho años y tres meses de vida del Muro siete personas fueron detenidas a diario por querer huir del régimen germano oriental. Quienes pagaban más cara su osadía eran los guardias. Además de Conrad Schumann, cuyo salto a Occidente quedó inmortalizado por la cámara de Klaus Lehnartz, lo intentaron con éxito 2.500, pero otros 5.500 fracasaron y pagaron con una media de cinco años de cárcel su ansia de una vida digna.

Cronología en imágenes de aquella vergüenza…

El muro de Berlín

En la noche del 13 de agosto de 1961 comenzaron a levantarse las barreras y a cortarse las comunicaciones entre la parte oriental y la occidental de Alemania. El día 18, más de 40.000 soldados de la RDA empezaron a construir el muro propiamente dicho.

El muro de Berlín

Los berlineses amanecieron con la visión de los ladrillos que de la noche a la mañana les separaban de sus familias y amigos del ‘otro lado’. Muchos de ellos, intuyéndose ya lo peor y acertando, reaccionaron a tiempo y pudieron abandonar la ciudad clandestinamente.

El muro de Berlín

Una barrera de hormigón de cuarenta y siete kilómetros de largo y cuatro metros de alto se interpuso entre vecinos y dio lugar a dos formas de vida totalmente diferentes. Con el tiempo, el ‘telón de acero’ llegó a tener una longitud de 169 kilómetros (111 de cemento y 58 de alambrada).

El muro de Berlín

Las medidas de seguridad alrededor del muro se fueron reforzando e intensificando poco a poco. En algunas zonas se instalaron pivotes de acero junto al foso para impedir el acercamiento de los automóviles.

El muro de Berlín

Fueron muchos los berlineses que trataron de cruzar el muro durante los veintiocho años que estuvo levantado. Muchos perdieron la vida en el intento o sufrieron las terribles consecuencias de no lograr su objetivo de simplemente vivir en libertad.

El muro de Berlín

Las autoridades de Berlín Oriental no se conformaron con una sola barrera que les separara de “la amenaza capitalista”. En 1984 comenzaron la construcción de un segundo muro cerca de la puerta de Brandeburgo que se lo pusiera más difícil a los suyos.

El muro de Berlín

De los muchos puntos que constituyeron el Muro de Berlín hay uno que ha pasado a la Historia de una manera particular: el puesto de Checkpoint Charlie, puerta de entrada al sector aliado.

El muro de Berlín

Desde su construcción, muchos habitantes del sector oriental lucharon por derribarlo, por volver a ser uno con la zona occidental y dar el salto al futuro que se les negaba.

El muro de Berlín

En numerosas ocasiones, Occidente pidió sin éxito el derribo del muro. Los berlineses también. El 4 de noviembre de 1989, un millón de ciudadanos se manifestó para exigir la apertura de fronteras. Se anunciaba un gran cambio.

El 9 de noviembre, el Politbüro de la RDA levantó oficialmente la prohibición de pasar al ‘otro lado’. Los ciudadanos de Berlín oriental se lanzaron a la calle provistos de martillos y comenzaron a derribar el muro.

El muro de Berlín

Occidente celebró el anuncio del Gobierno alemán y la reacción ciudadana, en la que tomaron parte berlineses de todas las edades. El derribo del muro supuso el principio del fin de los viles regímenes comunistas en Europa.

El muro de Berlín

Los martillazos de los primeros momentos dejaron paso a las grúas que, bajo la mirada atenta de miles de ciudadanos, derribaron uno de los símbolos más atroces de la Guerra Fría.

El muro de Berlín

Los ladrillos desaparecieron del paisaje berlinés, al igual que ciertas estatuas. La de Stalin fue una de ellas.

El muro de Berlín

Poco a poco, se desmantelaron los puestos de control. El 22 de junio de 1990, un soldado francés (a la izquierda), uno británico (en el centro) y uno estadounidense retiraron la señal del famoso ‘Checkpoint Charlie’.

Con la caída del ‘muro de la vergüenza’, Alemania escribió una de las páginas más importantes de su historia. El país dejaba atrás el pasado y acariciaba la reunificación.

El muro de Berlín

Veintiocho años después de que se pusiera la primera piedra, berlineses orientales y occidentales volvieron a verse las caras. El reencuentro de cientos de familias separadas por el muro fue al fin posible.

El muro de Berlín

La alegría, sin embargo, no pudo ser plena. Para muchos alemanes, el 9 de noviembre de 1989 llegó demasiado tarde pero siempre se les honrará en el recuerdo por su notoria valentía y su inquebrantable lucha.

El muro de Berlín

El Muro de Berlín no desapareció por completo el 9 de noviembre. Cientos de pedazos viajaron desde la capital alemana a los lugares más diversos del mundo como, por ejemplo, la Quinta Avenida de Nueva York (Estados Unidos).

Temas: , , , , , , ,

Posiblemente también le interesará:


2 comentarios para “El muro de Berlín”

  1. Dario dice:

    ¿Cuántos de estos alemanes fueron nazis? ¿Cuántos de estos alemanes mataron en nombre de la “leversbraum”? ¿Cuántos adoraron a Hitler? Los peores bárbaros de la historia, los más sádicos monstruos que ha conocido la humanidad, sólo sufrieron un muro por 28 años, siendo que mataron a millones de seres humanos…

  2. Sasha dice:

    Nada justifica la estupidez y cerrazón de construir un muro en cualquier parte. No todos los alemanes fueron nazis. No es justo ni razonable repartirse una nación, jugar con las vidas de las personas como si fueran un botín.

Deje un comentario

Calendario

Agosto 2017
L M X J V S D
« Jul    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Otros sitios

  • Mimub
  • República Móvil
  • Hotel Club


  • Anuncios


    Iniciar sesión | BlogNews Theme by Gabfire themes | Todos los derechos reservados - Aviso legal y Aceptación uso de cookies