Que el presente tenga que pasar constituye justamente la fugacidad del tiempo y, también, de la existencia humana. “Hagamos lo que hagamos -escribía Rilke en las ‘Elegías de Duino’-, siempre estamos en la actitud del que se va… Así vivimos nosotros, despidiéndonos”. La mayoría de los sentimientos tienen un matiz temporal, y algunos de ellos son…

















